21.6.06

Mi vecino, el residuo

El trayecto es siempre el mismo. Mendoza, doblamos en Tucumán y de ahí hasta Italia y el “Canalito”. Negocios a lo largo de todo el centro, gente que pasea o trabaja, vendedores ambulantes, autos y bicicletas. Muchas rebeldes y sueltas baldosas comparten veredas con las más firmes y cementadas, entre árboles que en esta época sacan a relucir sus ramas resquebrajadas por los años mientras hacen fuerza por levantar las aceras.

Desde una ventana escucho una canción tan pegadiza como odiosa precedida de un personaje que se hace pasar por un “mano santa” brasilero habla a sus oyentes de una hora mágica, de la clave de la felicidad. La parada es obligada, me intriga el motivo del discurso de este “curaca” carioca que habla sobre el portal a una vida nueva, pero no alcanza a terminar cuando al ritmo de una melodía infantil, un hombre canta “de veinte a veintidós, la basura la sacás vos, o yo, según…”

Era una publicidad que intentaba ordenar a los vecinos de General Roca en cuanto al horario para retirar los residuos de su casa. Sin embargo, me pareció que la gente de esta ciudad no miraba televisión ni escuchaba radio, porque mientras caminaba, dos bolsas colgaban de un canasto acusando la rotura por parte de algún animal callejero a las seis de la tarde.

Más allá de las campañas organizadas por la Municipalidad y pese a la insistencia a partir de lo que se publicó en los medios, los vecinos de la comuna parecen hacer caso omiso a lo aconsejado por las autoridades. La calle Mendoza parece ser un parámetro que muestra a las claras, dos realidades en lo que respecta a la basura en la calle.

Hacia el oeste de la ciudad, principalmente en la zona céntrica de General Roca, se observa una relativa limpieza. Sin embargo, las veredas hacia el este exponen residuos de todo tipo: latas de gaseosa, botellas vacías, papeles, bolsas rotas y hasta algún pañal. No todo termina en ese sector, al cruzar la vía la realidad no cambia. El sector que limita con los rieles, y también hacia su interior, dan muestra de la falta de conciencia ambiental por parte de los vecinos, allí también hay papeles, cartones, alambres y demás desperdicios.

Todo lo anterior tiene que ver con materia inorgánica, sin tener en cuenta los desperdicios provenientes de las mascotas de los vecinos que después de pasear a sus perros contribuyen con el “abono” de las veredas roquenses.

A pocos meses de la campaña impulsada por el municipio la idiosincrasia en la ciudad con respecto a la higiene no tiende a cambiar. La basura comparte caminatas con los ciudadanos y los animales sueltos se alimentan de los residuos sacados fuera de horario. “De veinte a veintidós, la basura la saca"... ¿Quién?