Y nadie vio nada
Hoy, 14 de junio de 2006, se cumplen
tres años de la desaparición de Sergio Avalos. Sergio fue visto por última vez la madrugada del
14 de junio del 2003 a las 07:00 am. bailando en una de las pistas del boliche bailable “Las Palmas”, en
Neuquén capital. Desde ese momento, no se sabe nada más de él. Y nada quiere decir precisamente eso: no hay ningún rastro sobre Sergio, ni sobre lo que en realidad sucedió.
Nadie vio nada.
No hacía mucho que Sergio vivía en Neuquén. Con 19 años llegó desde
Picún Leufú con la clara intención de diplomarse como
Contador Público Nacional en la
Universidad Nacional del Comahue. Vivía en la
residencia universitaria, donde cultivó fuertes amistades; amistades que todavía no entienden lo que ocurrió ese sábado por la noche.
Sergio estaba en el primer año de la carrera y la madrugada del 14 de junio de 2003 compartió un asado y un partido de cartas con sus compañeros. A las tres se fueron al boliche, que era una de sus pocas salidas, y tenía planes para después:
tomar el colectivo para pasar el día del padre en familia.Sus compañeros, creyendo que se había ido por voluntad propia del boliche, regresaron a la residencia y viajaron a pasar el día del padre con sus respectivas familias. Al regresar, el lunes siguiente, se sorprendieron al notar su ausencia e inmediatamente hicieron la denuncia y
confirmaron que nunca llegó a Picún Leufú.
Recién
un mes después de la desaparición del joven estudiante,
el local bailable fue clausurado por la municipalidad y se hicieron presentes en el lugar peritos de Gendarmería para buscar rastros de sangre o algún otro indicio que diese una pista de lo que había sucedido.
Varias hipótesis comenzaron a barajarse. Los allegados al joven suponen que existió una
golpiza por parte de los patovicas y que la misma “
se les fue de las manos”. En agosto del 2003 se
exhumó un cuerpo que había sido enterrado como “NN” un día después de la desaparición de Sergio en la ciudad de Cutral-Có, que dio un resultado negativo. Un año después, a mediados de junio del 2004, se hicieron
rastrillajes en diferentes piletas de oxidación pertenecientes al municipio neuquino, pero nuevamente las pericias tuvieron un final negativo.
La hipótesis más fuerte que circuló apunta a que, antes de ser clausurado, en el local bailable se hizo un contrapiso y que el cuerpo de Sergio
fue sepultado bajo una gruesa capa de cemento en el mismo lugar donde supuestamente fue golpeado. Pero el piso del boliche fue levantado por completo, revisaron cada baldosa, cada rincón. Nada.
Hoy se cumplen 3 años de su desaparición, y tanto su familia, como sus amigos y la sociedad toda merece saber la verdad.
Sergio Avalos es un desaparecido en democracia. Pero nadie vio nada.